El acceso a una buena
educación en las comunidades indígenas andinas y amazónicas del país es totalmente
nulo. Un claro ejemplo del abandono del sistema educativo a favor de los
pueblos se ve reflejado en los docentes que trabajan en los colegios de las
comunidades, pues el 33.4% son de procedencia no indígena y no hablan la lengua
del pueblo, el 31.4% son indígenas del mismo pueblo y el 26.1% son indígenas de
otro pueblo.
Y mientras la situación de los
docentes es grave, la tasa de analfabetismo en las poblaciones indígenas aún es
alta, siendo las mujeres las más afectadas. En la Amazonía, encontramos que el
28.1% de las mujeres son analfabetas, mientras que en el caso de los hombres,
la cifra es de 11.8%. En el caso de las mujeres indígenas en el ande, la
situación es similar, alcanzando en algunas zonas más del 30%.
Respecto de la oferta de
Educación Intercultural Bilingüe (EIB), las cifras son imprecisas y
contradictorias. Según datos del Censo Escolar 2007, existen 36,006 centros
educativos a nivel nacional, de los cuales 3,804 pertenecen al modelo de EIB.
Pero de acuerdo a la información de la Dirección General de Educación
Intercultural Bilingüe y Rural, se cuenta con 5 mil escuelas de EIB. Esta
inexactitud en la información sobre centros educativos, docentes y alumnos
involucrados en el modelo EIB limita la posibilidad de realizar un estudio riguroso
sobre su implementación.
Toda esta situación demuestra
que existe poca voluntad de impulsar una política educativa intercultural. A esta problemática debe agregarse que la
cobertura educativa es insuficiente en algunas localidades, la infraestructura
es pésima, el acceso a niveles superiores es ínfimo para los y las indígenas y
la calidad educativa es inferior, por lo que no se tiene las competencias
necesarias para enfrentar el mercado laboral o seguir estudiando cuando esto es
posible.
Para las mujeres, la situación
es aún más complicada, pues aún persiste en los pueblos la visión de que no es
necesario de que alcancemos mayores niveles de formación ya que se considera
que nuestro destino es el matrimonio o la convivencia.
